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¿Qué está pasando en las bolsas?

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Nunca nadie sabe si la bolsa va a subir, va a bajar o va girar en putos círculos. Eso dijo Matthew Mcconaughey interpretando a Mark Hanna en la película El Lobo de Wall Street. Ni Warren Buffet, ni Jimmy Buffet, ni Soros, ni Paramés y mucho menos cualquier analista de un banco de inversión que te sacará hasta los ojos con tal de que inviertas a través de ellos. Ni los de Morgan Stanley, ni los de BBVA, ni Goldman. Nadie lo sabe. Ni siquiera los que acertarán o acertaron alguna vez en su vida en la predicción lo saben. Con el beneficio de la retrospectiva todo es tan fácil que caemos en la falacia de unir los puntos que antaño se veían tan dispersos.

No podemos saber si la bolsa va a subir o va a bajar, o mejor dicho, en el mejor de los casos, no sabemos cuando lo hará. Y de qué nos sirve saber si subirá o bajará si no acertamos en el momento. De nada, no sirve de nada. Tenemos un 33% de probabilidades de acertar. Sube, baja o se mantiene lateral. Solo nos queda jugar con el azar.

Por tanto, si no podemos saberlo, lo único que podemos hacer es analizar el panorama para intentar—que no quiere decir conseguirlo— evitar grandes pérdidas. Los modelos matemáticos en su mayoría nos sirven de poco, a veces es mejor analizar un poco la historia y echar mano del menos común de los sentidos: el cómun.

laberinto

Tetralogía

Hay cuatro tipos de activos qué debemos intentar analizar, sin perjuicio de que haya más mercados. Todos ellos están interrelacionados:

  • Materias Primas
  • Divisas
  • Deuda
  • Renta Variable

Todos los analistas y, más aún, la mayoría de inversores particulares, se fijan únicamente en un activo. Generalmente, los índices y acciones, o lo que es lo mismo, renta variable. Si no somos capaces de entender que los mercados son un reflejo—distorsionado o no— de la economía, menos seremos capaces de entender que mejor que analizar un solo activo es intentar analizar las consecuencias que tienen entre sí los movimientos de unos y otros.

Vaya por delante que no es una ciencia exacta, si lo fuese, yo sería rico y probablemente tú también. Pero si no tenemos el Rolls Royce aparcado en nuestra mansión con piscina y helipuerto por algo será.

La interrelación entre activos

El mundo funciona con empresas que venden productos, productos que hacen con materias primas, materias primas que compran con dinero que viene de pedir prestado (deuda) y cuya deuda está en una divisa (propia o extranjera). En este sentido el análisis se volvería muy complejo, porque en un mundo globalizado todo cuenta. No obstante, sí que es cierto que habría qué preguntarse si el petróleo cae por Arabía Saudí y su papel en la OPEP o por la desaceleración de los países emergentes, que consumieron en 2015 más de la mitad del consumo total del petróleo (Datos IEA). Habría que preguntarse también, como está funcionado el mercado de deuda y si el programa de recompra de bonos por parte del BCE ha alterado(y cuánto) la relación entre renta variable y deuda. No podemos dejar de lado, por su parte, el dinero barato durante estos años de frágil recuperación y cómo han podido afectar los susodichos tipos de interés en las divisas más importantes a nivel internacional.

Como conclusión lo único que creo, es de cajón, es que sin lugar a dudas el programa de recompra de bonos ha desvirtuado las cotizaciones. No ha dejado que sean los inversores los que decidan si quieren comprar participaciones de una empresa (“variabilidad”) o quieren comprar su deuda (“seguridad”). Existe muchas razones para entender porqué el BCE ha actuado así, pero no significa que por ello tengamos que compartirlo. Lo más importante, al final, es intentar descifrar qué fue primero el huevo o la gallina.

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