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¿Por qué el Trading es tan díficil?

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No sé si les ha pasado pero a veces, mientras hablas, debates o intercambias ideas surgen conversaciones que ni uno mismo sabe como han llegado a darse. Nuestra mente está llena de ideas y vivencias que afloran de nuestro subconsciente a medida que se desarrollan las discusiones y algo parecido a eso es lo que me ocurrió ayer con mi amigo y compañero David. Discusiones por supuesto desde el buen sentido de la palabra. Discutir no es malo, de hecho a mi me encanta. Pero como aquel que dice, hay discusiones y discusiones y lo que no se puede perder nunca son las formas. He de decir, sin embargo, que aunque me encantan las discusiones no es de mi devoción intentar ganarlas ya que como dice Tony el Gordo Los tontos tratan de ganar discusiones, los que no lo son tratan de ganar y punto. Quiero decir con esto que tanto en el trading como en la vida, aunque no a cualquier precio, lo importante es ganar y no, por tanto, querer llevar la razón. Pero ganar conlleva una serie de dificultades. Si quieres conseguir un puesto de trabajo deberás, si puedes, demostrar al encargado de hacerte la entrevista que eres no solo diferente sino mejor que el resto de candidatos. De la misma manera cuando pretendes a una chica, cuando tratas de pasar un examen, cuando pretendes mejorar tu forma física, de cocinar un buen plato y como no de ganar dinero con una idea. Por tanto, no importa que intentes demostrar al mundo que tienes un currículum inigualable, que eres el más divertido, el más listo, el que mejor realiza los ejercicios, el que mejor receta tiene o el que tiene la razón. En lugar de eso, trata de ganar y punto. Dicho esto sé que muchos estarán en contra del argumento de ganar. Lo cierto es que en la vida ganar no es siempre lo más importante pero si vamos más allá yo diría que sí. Desde que empezase a operar en real allá por principios de año he perdido dinero, he arruinado una cuenta, no obstante el resultado global dicta que he ganado. He ganado experiencias, madurez, conocimiento, me he superado a mi mismo. No trato de demostrar a nadie que sé más que antes, que mi camino hasta ahora es el correcto o que mi manera de afrontar las cosas es la correcta. En vez de eso, simplemente lo hago y me dedico a aprender y mejorar, es decir, me dedico a ganar.

El Trading

Comentando, como venía diciendo, surgió el tema laboral, de la dificultad psicológica de enfrentarte a tu jefe, de llevar un negocio, de pasar por rachas malas y rachas buenas. Y como no podría ser de otra manera apareció la psicología bursátil. Casi sin darme cuenta conseguí, o eso creo, explicar y explicarme porque la bolsa era tan difícil. La parte técnica ha quedado claro, la podemos aprender todos, tanto es así que muchos ya la saben y aun así no consiguen ganar consistentemente. Gestión monetaria aparte, porque aunque de esta última es consciente menos gente también la saben otros tantos, la psicología es sin lugar a dudas lo más importante. Dicho lo cual podemos atinar a decir que existen innumerables emociones que surgen de la operativa: el miedo, la esperanza, la ira, la impaciencia, el dolor, la desconfianza en uno mismo…

Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Buscamos la solución a nuestros problemas en novedosas estrategias de entrada y salida de mercado, cuando es la experiencia de miles de traders la que dicta curiosamente que esto último es lo menos importante. La gestión monetaria es, digamos, la segunda parte del pastel y he decir después de leer cientos de artículos, peticiones, preguntas, después de ver seminarios que es aquello en lo que probablemente pongamos menos énfasis. La gestión monetaria no es poner un stop, no es arriesgar un 1%, sino también incluye una de las claves que muchos olvidan: el famoso, o quizás no tanto como creo, Ratio Risk/Reward (Ratio Riesgo/Recompensa) o ¿Qué me dicen de los drawdowns? No se olviden jamás de ellos, son más importantes de lo que pueden llegar a creer. Aunque podría estar días hablando de gestión monetaria creo que bastará con que diga que no importa la tasa de aciertos sino la esperanza matemática del sistema. Un sistema con un 40% puede ser ganador, mientras que un sistema con un 80% de operaciones acertadas puede ser perdedor.

George Soros: “No importa cuantas veces fallas y aciertas, lo que verdaderamente importa es cuanto ganas cuando aciertas y cuanto pierdes cuando fallas.”

Es entonces, justo aquí, y no en otro lugar donde entra en juego la psicología bursátil más profunda. Profunda digo por varias razones:

El fracaso

No soportamos fracasar y que hipócrita pensaréis muchos que diga esto después de que diga la importancia de ganar pero les diré una cosa que espero no olviden jamás. “SOLO FRACASAS CUANDO DEJAS DE INTENTARLO”. Hay que intentarlo, caerse, asimilar que ganar no es evitar la caída sino volverse a levantar tras cada una de ellas, no ceder en el empeño, luchar, sobrevivir, sostenerse en esta jungla en las malas rachas para aprovecharnos al máximo con todas nuestra fuerza, y fuerza digo atendiendo a que el conocimiento es poder y el poderoso no suele ser precisamente débil. No poner stops y eludir la gestión de las pérdidas es uno de los errores más comunes en los comienzos.

La incertidumbre

No soportamos la incertidumbre, no soportamos entender y aceptar que no tenemos ni idea de como será la distribución de las trades perdidas y ganadas. Si acierto un 50% de las veces quiere decir que a la larga mi porcentaje de acierto se acercará a esa cifra pero puede que en una muestra de 50 operaciones mi porcentaje de acierto sea de un 30% y peor aún no sé si ese 30% de las 50 operaciones, es decir, esas 15 operaciones serán seguidas o serán separadas, no tengo ni la más remota idea por muchas simulaciones de montecarlo que realice, ni por más backtest que haga ¿Por qué? Porque como dice Nassim Taleb (Analista de riesgos para un fondo de inversión durante más de 20 años) los riesgos no se puede medir y no se pueden medir porque siempre se hacen en base a la peor serie de pérdidas hasta el momento y partimos de la base de que, aunque sea poco probable, la peor serie siempre está por llegar.

La confianza

Cuando esto ocurre, dejamos de creer en nuestro sistema, por muy fuertes que creamos ser no lo somos. Lo siento, no eres diferente, todos somos humanos y la diferencia, que por supuesto existe entre ganadores y perdedores, es muy pequeña. La diferencia es cuestión de pequeños detalles que no podemos cuantificar. Se me quedaron grabadas aquellas palabras que me dijo en Madrid Pablo Gil (Fue socio fundador de BBVA&Partners Alternative Investments de 500 millones de euros desde 2001 hasta 2013): “Eso de que los grandes gestores no se ponen nerviosos es un mito. Yo he estado en casa de grandes gestores y he visto como les temblaba la mano cuando cogían el vaso para beber agua mientras el mercado se teñía de rojo en 2008”. 

El miedo

El miedo es eso que surge de la desconfianza en nuestro sistema producida por las rachas de pérdidas que hemos dejado claro que se dan y no sabemos cuando lo harán. Ese miedo nos hace ejecutar de forma incorrecta operaciones que quizás, tras las rachas de pérdidas sean buenas pero se convierten en malas debido a nuestra desconfianza. Nada cambia, excepto nuestra percepción de la realidad, nuestra mente. Ese miedo derivado de la desconfianza produce que en lugar de un determinado porcentaje de acierto tengamos menos y menos porcentaje de acierto significa que en un mundo tan darwiniano como es el bursátil te dejen machacado mental y financieramente.

La impaciencia

La impaciencia junto con el miedo, aunque aparece incluso en rachas buenas, suele aparecer en rachas malas. Tenemos miedo de que las operaciones salgan mal, de que salte un nuevo stop, de que no alcance nuestro objetivo por unos miseros puntos y que se dé la vuelta. Quizás, por decir algo, nuestro ratio riesgo/recompensa sea de 1 a 2 es decir, gano 2 por cada euro arriesgado pero acabamos, por culpa de nuestras turbulencias mentales cerrando en un ratio 1 a 1 y amigo mío, ahí es cuando la esperanza matemática deja de hacer su trabajo.

Criterio Propio

Por si fuera poco, las noticias, la prensa supuestamente especializada, los periódicos y la masa en general suelen pensar en contra de aquello que es correcto. Si eres de los ganadores deberás enfrentarte a la opinión normalmente equivocada de la masa, deberás tener un criterio propio infranqueable pero si a esto añadimos las emociones que todos estamos de acuerdo en que se manifiestan acabamos formando parte de la masa que no es más que carnaza para las manos fuertes.

A todo estas emociones, que el mero hecho de comentarlas no quiere decir que sean más importantes, habría que añadir otros tantos errores como es creerse el mejor trader del mundo cuando se gana, saltar de sistema en sistema tras las rachas de pérdidas buscando el santo grial, buscar soluciones fuera de nosotros mismos y echar la culpa al bróker, a los bancos y al creador de mercado. Es menester recordar, sin embargo, y haciendo referencia al duo de palabras latinas Ceteris Paribus que todas estas emociones están analizadas y escritas a partir de un escenario en el que todas las demás variables se mantienen constantes. Variables que en la realidad es muy probable que no se mantenga constantes debido a la falibilidad humana. La familia, la vida sentimental, los estudios, el trabajo, la salud física y mental, los viajes, el tiempo, los errores de internet, de electricidad, mantener a tu familia.. Quehaceres que como humanos que somos no podemos obviar que provocan que ser un trader consistente no sea, como algunos tienen la osadía de decir, operar 2 horas al día con un portátil mientras tomamos un daikiri en alguna tumbona de una playa caribeña. Estudien, luchen por sus sueños pero por favor no subestimen esto que lejos de ser una disciplina, es una forma de entender la vida.

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