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El binomio rentabilidad y aleatoriedad

No es fácil asumir lo aleatoriedad de los sucesos. Nuestro cerebro está biológicamente preparado para sobrevivir y no asumir así aleatoriedad. Y sobrevivir está por encima de la racionalidad. Si tocamos un caldero ardiendo aprenderemos rápidamente que no debemos volver a hacerlo sino queremos volver a quemarnos. Si tocamos un cuchillo con el dedo por la parte afilada y nos cortamos aprenderemos que esa relación causa-efecto nos ayuda a no tropezar dos veces con la misma piedra.

Tengo la convicción, sin embargo, de que el mundo no es aleatorio. De que cada variable cuenta. Pero intentar controlar miles de millones de variables es de todo menos práctico. Por eso puestos a simplificar es mejor asumir la aleatoriedad.

aleatorio

Lo aleatorio y la rentabilidad

Asumir que los movimientos de la bolsa son aleatorios tiene poco que ver con la supuesta eficiencia de los mercados o con la posibilidad de hacer dinero con riesgos aceptables. Confundimos la no predictibilidad de los sucesos con la posibilidad de acertar y ganar. Nada más lejos de la realidad.

La única forma de comprender que asumir la aleatoriedad nos puede proporcionar ganancias es entender el concepto de no linealidad.

Lo no lineal

De la misma manera que nuestro cerebro está preparado para entender el mundo en función de causas y efectos, también está acostumbrado a pensar en términos lineales. Si estudio 2 horas y saco un 5 en el examen, deduzco que si estudio el doble, esto son 4 horas, sacaré un 10. Si voy de camino a Madrid desde Murcia a 50 km/h tardaré 8 horas, por contra si acelero y decido viajar a 200 km/h tardaré 2 horas.no lineal

Ahora bien es preciso tener en cuenta otras variables. Por entederlo más fácilmente si vamos a 50 km/h la probabilidad teórica —que no la real, la real no se puede calcular, no existe— de que lleguemos vivos es mayor que la probabilidad teórica de que lleguemos si vamos a 200 km/h. De manera que viajando a 200 km/h puede que no lleguemos nunca o que si el coche en e que viajamos no es potente se averíe y acabemos tardando mucho más. Pero y los kilómetros que lleva recorridos el coche y una retención por obras en la carretera y unos cristales que pinchen nuestras ruedas. Variables infinitas.

Una cuestión de daños

Teniendo en cuenta entonces que asumimos aleatoriedad y que el mundo no es lineal, debemos empezar a pensar en términos de lo que George Soros categoriza en su frase: “No importa cuantas veces ganes o pierdas, lo que de verdad importa es cuanto ganas cuando aciertas y cuando pierdas cuando falles.” No es importante tener la ansiada de bola de cristal, es importante entender que no es necesaria. Para es es necesario eliminar el ego, eliminar esas capas internas que intentan que creamos ser más y mejor que los demás. Al final estamos aquí para ganar dinero y lo bonito es que incluso fallando más de lo que uno acierta se puede llegar a ganar dinero. En el próximo artículo hablaremos de por qué los mercados no son comparables al casino.

 

 

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