Publicidad

Cómo el postureo me destruyó

Recuerdo como si fuese ayer cuando comencé mi camino. Era 6 de enero de 2013. Me regalé esta página web. Me regalé algo por lo que luchar. Por aquel entonces lo último en lo que pensaba era en esa palabra que ni siquiera se utilizaba. Por aquel entonces y con 17 años no era el postureo lo que me movía. Y no era aquello lo que me movía porque a esa edad en la mayoría de vosotros puede más el miedo al rídiculo que el deseo de hacer algo diferente. El deseo que a día de hoy sigue intacto aunque haya dejado de escribir. Ese deseo inefable de triunfar. Y curiosamente fue el postureo el que destruyó parte de lo que había construido. Por eso dejé de escribir y comencé a subir fotos intentando presumir de algo que ni siquiera era, de algo que ni siquiera soy.

POSTUREO

Esto no es un confesionario en el que hable de lo que me arrepiento. Principalmente porque no me arrepiento de nada de lo que he hecho. Nunca lo hago. Es una forma de transmitirte que hagas lo que hagas jamás olvides que lo haces por ti. No te estoy diciendo que no presumas si crees que puedes de lo que estás haciendo. Ni que dejes de subir fotos allá dónde creas que a la gente le importa una mierda lo que publicas. Al contrario, te invito a que lo hagas para que vayan sabiendo de lo que eres capaz, pero debes recordar que mil me gustas no te hacen ser más importante de lo que eras. Si creo que el postureo destruyó parte de lo que había construido con miles de horas de esfuerzo es porque yo fui y soy el primero que lo lleva a cabo.

Publica (casi) todo lo que hagas

Hemos llegado a un punto en el que si no estás aquí, si no estás en internet, es (casi) como si no existieras. Por eso lo importante no es dejar de publicar, ni de presumir, ni de fardar, ni de hacer el rídiculo sin darte cuenta. Lo importante es entender que tú no eres lo que los demás dicen o te dicen que eres. Entender que tú no eres un me gusta, ni un me encanta. Tú eres tú, las cosas que haces, las cosas que construyes son tuyas y son para ti. Friedrich Nietzsche, El Greco, Edgar Allan Poe, Van Gogh, Franz Kafka, ellos en vida fueron de todo menos conocidos. No se hicieron famosos hasta después de morir. Y con esto no te estoy diciendo que esperes a morir para que valoren aquello que sea que hagas. Te estoy diciendo que el hecho de que no valoren lo que haces no le quita el valor que tiene. Y por supuesto, también te estoy diciendo que el hecho de que valoren lo que haces no quiere decir que lo que estés haciendo tenga realmente valor.

En estos 4 años he aprendido a luchar. He aprendido lo que era, lo que soy y en quién me quiero convertir. He aprendido que no debes fiarte de nadie. He aprendido que la mayor infidelidad es la que se comete contra uno mismo. Que como dice aquel dicho popular ‘Si luchas puedes perder, pero si no luchas estás perdido’. Que si vas a la guerra, lo primero que debes asumir es que te van a pegar tiros. Que el camino para conseguir aquello que quieres es el amor, jamás el odio. Y que para vivir hay que estar dispuesto a morir.

Si haces algo, que sea por ti. No es lo mismo amar lo que haces, que hacer lo que amas.

 

 

Publicidad

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *